La Primera Guerra Mundial continuó y, en julio de 1918, el Papa Benedicto XV hizo un llamamiento a todos los cristianos instándolos a rezar por el fin de la Guerra Mundial. El 27 de Julio del mismo año, el Padre Pío se ofreció como víctima por el fin de la guerra. Pasaron los días y, entre el 5 y el 7 de agosto, el Padre Pío tuvo una visión en la que Cristo se le apareció y le atravesó el costado. Como resultado, el Padre Pío tenía una herida física en el costado. Este suceso se considera una "transverberación"...
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